tarta hormigon armado

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Portada de la revista La Construcción Moderna

La Construcción Moderna, num 16 - Agosto 1906

Una patente de J.E Ribera

Oficina Española de Patentes y Marcas. Archivo Histórico. Patente nº 29936

La primera generación de empresas españolas

El verdadero avance de la construcción hormigonada se dio en el campo de la ingeniería civil, especialmente en las obras hidráulicas y portuarias, donde se fue imponiendo en los años centrales del siglo, sí, con los cementos naturales franceses de la época. En 1838 el ingeniero Poirel utilizó bloques de hormigón en las obras del puerto de Argel, anteriormente experimentados en los de Cherburgo y en Plymouth, en Gran Bretaña.

El verdadero avance de la construcción hormigonada se dio en el campo de la ingeniería civil, especialmente en las obras hidráulicas y portuarias, donde se fue imponiendo en los años centrales del siglo

1830 François Martin Lebrun pone a punto el primer sistema de construcción con hormigón, basado en los estudios de Vicat y en las técnicas del tapial.

En los años 30, el arquitecto francés François Martin Lebrun (1799-1849) protagonizó un temprano intento de articular un procedimiento integral de construcción con hormigón. Conocedor de las experiencias de Cointeraux y de Vicat, en su búsqueda de un medio de construcción económico y resistente
al fuego, desarrolló un sistema de construcción con moldes basado en procedimientos perfeccionados del tapial, pero utilizando hormigón en lugar de tierra.

Lebrun realizó diversas obras en la región francesa de Tarn-et-Garonne y publicó varios trabajos de divulgación de su sistema, que proponía extender a depósitos y edificios industriales o a la construcción de puentes. En 1845 construyó en hormigón un arco de 12 m en Grisolles, en un canal lateral del Garona.

1840-1850. Los constructores franceses extienden el empleo del hormigón en las obras públicas

Por estas fechas, fabricantes de cemento natural, como Gariel y Garnier, empezaron a ejercer como contratistas y consultores especializados en obras de hormigón. Es de destacar su empeño en la construcción de bóvedas de hormigón, que tras diversas experiencias en su factoría de Vassy, utilizaron en algunos edificios, como el Establecimiento de los Hermanos
de la Doctrina Cristiana en Nantes. Con hormigón de cemento de Vassy se levantó el cuerpo principal, pilas y cimientos del parisino Pont d´Alma, después revestido con sillería tallada como los otros puentes del Sena. Mediada la centuria, los mejores arquitectos y todos los ingenieros franceses estaban acostumbrados a usar hormigones de cales y cementos naturales, si bien el uso del cemento artificial distaba de estar tan extendido como en Inglaterra.

1855. François Coignet patenta un sistema de construcción con hormigón y crea una empresa para explotarlo a gran escala Sus numerosas obras de arquitectura e ingeniería tendrán una gran repercusión, logrando la difusión del material a escala nacional.

Si el sistema de construcción con hormigón desarrollado por Lebrun apenas tuvo aplicaciones fuera de la región de Albi, el patentado por el empresario François Coignet en 1855 fue trascendente para la historia del hormigón. A partir de la técnica del pisé de su Lyon natal, desde los años 50 Coignet experimentó con el hormigón hasta consolidar un procedimiento constructivo propio a partir de una especie de hormigón hecho con cal, cenizas de hulla, arena y piedras, en lugar de tierra apisonada. Dicho procedimiento, que presentó en la Exposición Universal de 1855, y sobre el que desarrolló diversas patentes a partir de ese año, lo bautizó primero como betón-pisé, y más tarde betón aglomeré, para indicar que no se trataba ya de un tapial perfeccionado, sino de un “hormigón de muy superior calidad, una piedra artificial de gran resistencia y dureza”.

Con el apoyo de su empresa familiar, Coignet extendió el uso del béton aglomeré a diversos tipos de construcciones, desde obras de carácter industrial hasta algunas arquitecturas destacadas, como la Iglesia de Sainte Marguerite Le Vésinet de L.A. Boileau, o la Nueva Ópera de París, donde Charles Garnier recurrió a él para elementos puntuales. Con todo, donde verdaderamente se extendió fue en el campo de las obras públicas. Entres sus construcciones más representativas figuran la traída de aguas de la Vanne a París, con sesenta kilómetros
de longitud e importantes puentes-acueductos, en 1868, o el faro de Port Said en el Canal de Suez, en 1869. La guerra franco prusiana dio al traste con la empresa de Coignet, pero no con su hazaña de haber llevado el empleo de su hormigón a un estado completamente regular y práctico.

 

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