tarta hormigon armado

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Portada de la revista La Construcción Moderna

La Construcción Moderna, num 16 - Agosto 1906

Una patente de J.E Ribera

Oficina Española de Patentes y Marcas. Archivo Histórico. Patente nº 29936

La primera generación de empresas españolas

Muchos han sido los aglomerantes históricos que se han usado en la construcción. El barro secado a la intemperie dio origen al ladrillo de adobe. La cal obtenida de las rocas calizas calentadas a altas temperaturas hasta formar el hidróxido de calcio fue, sin duda, el que más se usó hasta la aparición de los cementos artificiales, llamados comúnmente cementos Portland. Hubo más, como los betunes o asfaltos. Algunos de estos aglomerantes eran hidráulicos y se endurecían dentro del agua, lo que resultaba muy ventajoso para la construcción de puentes. Había algunos aditamentos que, añadidos a la cal, favorecían estas propiedades. El más conocido es la puzolana que utilizaron los romanos y que extraían en zonas volcánicas.


Antes de su industrialización existían cementos naturales que no tenían la perfección que se consiguió con la mezcla artificial

El cemento es una mezcla de óxidos de calcio
y sílice y en menor proporción aluminio, hierro y manganesio. Antes de su industrialización existían cementos naturales que no tenían
la perfección que se consiguió con la mezcla artificial. El proceso de mejora de los cementos naturales hasta conseguir el cemento artificial o Portland permitió a los hormigones un mejor, más rápido y fiable endurecimiento. Para ello fue necesario perfeccionar cada uno de los componentes por separado y construir hornos más eficaces donde producirlo.

En teoría se puede hacer un hormigón de cal, de cal y puzolana, de asfalto o de cualquier otro material que sirva como aglomerante. En la práctica, el uso de los cementos Portland es tan superior que no se hacen más que con ellos.

 

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